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Para un niño, todo está sujeto a la curiosidad y al despertar de la mente. Viajar con ellos es, por tanto, una experiencia especialmente gratificante. Sin embargo, para que esta aventura se desarrolle en las mejores condiciones posibles, es importante tomarse el tiempo para prepararse bien para esta escapada familiar. 

Desde los trámites administrativos hasta las vacunas y seguros pasando por la preparación psicológica imprescindible, necesaria para disfrutar plenamente de la estancia, nada debe descuidarse.

Antes del viaje, prepara a tu familia

Lo más importante para preparar a su hijo para viajar es tener en cuenta su edad. Para los niños pequeños, se deben evitar los viajes demasiado largos y los cambios repentinos de clima. Lo ideal sería elegir un destino adecuado, con un clima más suave y poca diferencia horaria. En el caso de que el jet lag supere las tres horas, prefiera el viaje nocturno y deje que los niños descansen después del viaje. 

Una vez que haya hecho su elección, es recomendable iniciar los distintos trámites administrativos como pasaportes y, posiblemente, visados ​​lo antes posible. La compra de un seguro de viaje sigue siendo esencial, especialmente si viaja con niños. Sin embargo, esta precaución no te exime de preparar un botiquín de primeros auxilios y actualizar las vacunas necesarias según los lugares a visitar.

Para que los niños participen plenamente en la organización, no duden en comentar de antemano su destino y lo que podrán hacer una vez allí, para elaborar juntos un checklist de las tareas que quedan por realizar, así como las cosas a llevar lejos. Involucrarlos en toda la preparación ayuda a mantener su motivación.

Haz de tu viaje una fuente de aprendizaje

Además del aspecto organizativo, tómate el tiempo para sumergir suavemente a los más jóvenes en la cultura del país, y los rudimentos del lenguaje. Miren películas, dibujos animados o lean cuentos o libros locales juntos para prepararlos gradualmente para el cambio y evitar el choque cultural. 

Otras actividades como pequeños cuestionarios para hacer juntos por la noche o pequeñas tarjetas para comentar, con imágenes de cosas para ver en el destino, cosas que aún deben prepararse antes de la salida o consejos para recordar pueden mejorar la preparación, esta fase de familiarización y aprendizaje, es un paso importante. Para ayudarlos a recordar lo que han aprendido, enséñeles a llevar un diario de viaje que puedan ilustrar y completar a medida que lo descubran.

Prepara la vuelta y alarga el viaje

A medida que la estancia llega a su fin, es fundamental preparar a los niños para su regreso. Debemos discutirlo y hacerles entender con delicadeza que pronto será necesario volver y retomar el ritmo de vida al que están acostumbrados, o incluso ya poner en marcha ciertos rituales de su vida diaria para una transición muy suave. 

Este es el momento perfecto para elegir juntos las últimas actividades a realizar y los platos a degustar antes de partir para que estén plenamente satisfechos con el viaje y no se arrepientan. En cuanto a la salida, es recomendable despertar el interés por regresar como el hecho de poder contar su aventura a sus familiares y amigos o mostrar fotos, una forma de prolongar el viaje.

Un viaje bien preparado es un viaje exitoso. Haz que tus hijos quieran explorar el mundo acompañándote en las aventuras más hermosas. Lograra recuerdos hermosos que duraran para toda la vida.