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Los vuelos transatlánticos y los viajes entre zonas horarias son un estrés obligatorio para el cuerpo con una serie de consecuencias desagradables. Qué es el jetlag, qué parte del cerebro se encarga de sincronizar.

Jet lag: ¿qué es?

El jetlag (desincronosis durante el vuelo transmeridiano, discronismo transmeridiano) pertenece al grupo de enfermedades “Trastornos cíclicos y de vigilia” según la clasificación internacional. El desincronismo es causado por la incapacidad del cuerpo para reajustarse rápidamente a un nuevo, cambiado en relación con el antiguo ritmo. Si sufres con el desfase horario no podrás dormir a causa del insomnio, despertaras con frecuencia y somnolencia durante el día. Dependiendo de la diferencia de cinturones, el sueño puede ser subjetivamente bueno en la primera noche después del vuelo y perturbarse solo en la segunda, a veces en la tercera noche. Esta variabilidad puede persistir hasta una semana.

El vuelo de oeste a este es menos tolerado, ya que es más fácil que el reloj biológico se ralentice que se acelere.

Aproximadamente 30 millones de viajeros en todo el mundo sufren de desfase horario cada año. Las personas mayores de 50 años tienen más probabilidades de experimentar esta afección que las personas más jóvenes. Para la mayoría, el vuelo de oeste a este es menos tolerado, ya que es más fácil para el reloj biológico desacelerar que acelerar.

Cómo pelear

El tiempo de recuperación se toma como un día para las zonas horarias 1-1,5, dependiendo de la dirección del “giro de las manos”. Para no gastar un viaje de negocios o vacaciones en pasar de un estado de “verdura con sueño nervioso” a uno normal, conviene conocer algunas medidas para prevenir y paliar el desfase horario:

  • Unos días antes del vuelo, brindese un régimen de máximo vigor: caminar en el aire, cargar con quehaceres. No descanse más de lo necesario, sino más bien trate de aumentar las horas de vigilia.
  • Duerme en vuelo. Deje a un lado su reproductor, tableta o reserva por un tiempo. Si se ha quedado dormido durante todo el vuelo, existe la posibilidad de que el cuerpo no sufra un fuerte choque al llegar. Viaje bien preparado y tenga a manos una buena y cómoda almohada que le ayude a dormir. No se olviden los oídos y una máscara para dormir, tenga todo listo con anticipación. Una manta delgada no será superflua, en cuya limpieza, a diferencia del inventario de aviones, estará seguro.

  • Para no agravar el jetlag con el estado de “fatiga de la carretera”, que es causado por la deshidratación del cuerpo, trate de beber más agua limpia (es mejor rechazar el café, el alcohol y las bebidas carbonatadas)
  • Intente elegir vuelos que lo lleven a su destino durante el día. A la luz del sol, el cuerpo se adapta más rápido.
  • Toma aspirina en el avión. Diluye la sangre y previene los coágulos sanguíneos, cuyo riesgo aumenta con los vuelos largos.
  • Dale al cuerpo un ritmo de antemano comiendo. Al renovar su comida a la hora en que desea despertarse de su sueño, después de un descanso de 12 horas, comenzará una “nueva cuenta regresiva” del día.

 

Muchas personas se ven muy afectadas por el cambio de horario, pero si hacen las cosas bien se puede evitar y podrán disfrutar de sus viajes.